Concepto prehispánico y sabor ancestral caracterizan a vinícola Toyán

El vino orgánico mexicano se destaca por tener notas ancestrales, un sabor único que respeta la agricultura prehispánica y la tierra donde se siembra la vid, además de que está bajo el cuidado de la mano femenina, expresó Martha Molina, dueña de la casa Toyán.

Ubicada en San Miguel de Allende, esta casa vinícola de 12 hectáreas se distingue de otros viñedos mexicanos por contar con un concepto único en la elaboración del vino, un proceso casi artesanal y un ambiente místico en sus cavas.

“Aquí decidimos dedicarnos a la agricultura orgánica porque el vino a través de la historia ha sido algo muy saludable, solo que los humanos siempre queremos ir con prisa, hacer todo con químicos. Nuestro objetivo es ofrecer un vino ancestral y de calidad”, explicó Martha en entrevista con Notimex.

Toyán produce entre 16 y 18 mil litros de esta bebida al año, y aunque la dueña considera que hay casas con cifras más altas, se dijo orgullosa de lo que ella genera, pues hacer un vino viejo ya no es común en las grandes vinícolas que optan por procesos y resultados más comerciales.

“El vino ha sido mágico a través de los siglos, hasta bíblico, aquí somos muy universales, integramos nuestras antiguas raíces. Toyán es una palabra náhuatl que significa lugar donde nace el conocimiento. Además rendimos homenaje a los monjes, quienes fueron los primeros en mostrar el vino en México”.

La bodega de la vinícola se encuentra 14 metros bajo tierra, fue cavada a pico y pala por cuatro hombres en alrededor de cuatro años, con un diseño circular que permite el flujo energético para un mejor reposo del vino, detalló Martha durante un recorrido.

La rampa de entrada es custodiada por esculturas de monjes tallados en cantera, iluminados por luces azul neón, que además de dar un toque místico al lugar, permite mantener sanos los vinos y no dañarlos.

En general, la cava fue diseñada y desarrollada de tal forma que no irrumpiera con el equilibrio de la naturaleza, es ecológica y estratégicamente armonizada con el entorno. “No sé en qué momento perdimos el camino, nuestros ancestros cuidaban la tierra, el cielo, el agua, el fuego y el viento, y eso es lo que quisimos rescatar desde hace 24 años, cuando iniciamos este gran proyecto”.

Toyán también se caracteriza por ser una de las primeras casas en rescatar la producción del vino en Guanajuato, y busca posicionarse como una de las mejores a nivel nacional. Martha señaló que San Miguel de Allende es uno de los lugares más privilegiados para cultivar la uva, pues esta es extrema, al igual que el cima de este destino.

“Si a eso le añadimos la pasión con la que cultivamos, tenemos como resultado un vino de altísima calidad, producto del trabajo de las mujeres que aquí trabajan”, y que es de alrededor del 80 por ciento del personal.

“Esto es importante porque la energía de la tierra es femenina, representa la fertilidad, y quien mejor para cuidarla que las mujeres, que tenemos más sensibilidad, creatividad y cuidado”. Martha compartió que su meta es llegar en los años próximos a 20 hectáreas para continuar cosechando uvas tipo merlot, cabernet sauvignon, cabernet franc, chardonnay, sauvignon blac y moscato.

Vía Notimex.

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