Una vida de gordos.

Nos llamamos #Foodies y nos encanta la comida en sus diferentes maneras: lo más orgánico, lo más gourmet o simplemente los tacos con una buena cerveza. En pocas palabras nos gusta comer y es parte especial en nuestro día a día.

¿Cómo reconocerlo? Puede que no seas de los afortunados que no suben de peso y aún así ser de los foodies, de la banda de gordos que comemos y comemos sin pensar en las calorías o que cuando lo hacemos, seguimos agregando más.

Sentimientos de ser foodie.

La alegría de encontrar un buen restaurante: El trinomio perfecto para ti es que tenga buena comida, buen precio y buena atención. Eso es para llorar de felicidad.

Regalos de comida: Llega tu cumpleaños y mientras a algunos les molestaría que les den una licuadora o una batidora, para ti es una de las mejores cosas que te pueden dar para intentar la receta que tienes coleccionada.

Las recetas: Tus redes sociales están llenas de páginas de comida y recetas que un día vas a preparar.

La opinión de tus amigos apoya a que sigas tu sueño: si cocinas, que prepares más y si las recomendaciones son buenas, que sigas con ellas.

Tus citas incluyen comida: siempre que piensas en salir con alguien tiene que ver con la comida que le vas a llevar; es más, parte de las preguntas que haces a esa persona es ¿qué comida te gusta? En tu mente, haces el cuadrante de donde vive y a donde llevarlo a comer.

Ni es lejos o complicado:
Hablas de ir a un restaurante del otro lado de la ciudad y no se te hace mala idea, aunque la cara de tus acompañantes diga lo contrario; lo mismo si hablas de preparar y un simple puré de papa se convierte en una obra culinaria.

Te deprime cuando un restaurante que amas cierra o la tienda donde solías ir deja de ser la mejor opción.

Otra depresión es cuando no te queda un platillo o bebida; sientes que se acaba el mundo y que si en la receta no se ve difícil, no debería serlo; tras una enorme tristeaa y más ingredientes, vuelves a intentarlo.

La negación en la comida: cuando tu estado de cuenta no coincide con lo que ganas y te niegas que hagas algo más con tu pago. Es verdad, no haces nada malo.

Final: Si el último cachito es sagrado, eres Foodie.

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