¿Cambio en los papeles de servicio?

Lo común de salir con los amigos se puede volver un conflicto con esas mujeres que gustan armar problema por todo. Lo sé porque soy de esas mujeres.
El detalle está en la equidad –que muchos dicen es imposible en los días actuales- y la igualdad –que desde el género, otros opinan que no es posible-. La participación de derechos iguales tendría que aplicar también en la mesa y es donde inicia el desastre.

Ir a un restaurante con amigos que les gusta beber (así, no sólo vino, lo que les pongan en la mesa lo toman) ayuda a que puedas elegir y medir que pueden tomar: he ahí con tips para ustedes: Uso a mis amigos como conejillos de indias.

Pero ¿el servicio qué tiene que ver? Les explico:
Siempre que salimos (un grupo de 4 normalmente, a veces somos 6), pedimos una botella de vino: esto es entre darme gusto y ellos que quieren aprender de vino.

Pues bien, en un grupo de 2 hombres y 2 mujeres, el vino para revisar la botella suele ir a alguno de nuestros amigos, los cuales no conocen lo suficiente de vino para aún diferenciar el vino picado o con hongo de uno en buen estado (historia real).
Entonces pasa el mesero, sommelier o capitán y ofrece que alguno del sexo masculino pruebe la bebida.

No quereos entrar en el mundo de “malditas feminazis” o “mujeres exageradas”, pero ¿se han dado cuenta que en México la mayoría de las personas que saben de vino, son mujeres?

Pese a que son más sommeliers hombres, las mujeres son quienes lo suelen ordenar o tomar. O al menos, en mi círculo es así (y desde esa experiencia hablaré con ustedes).

Otra compañera me cuenta algo parecido, siempre que van a un restaurante y piden vino, se lo dan a su novio y a ella le dejan la cerveza… ¿no es más fácil preguntar para quién es la bebida?

En este punto donde la libertad de pagar ya es real para todos los que leen estas palabras y poco a poco las mujeres acceden a tomar ese papel, ¿el servicio debe cambiar?

He invitado a amigos a cenar –cumpleaños, mandas, amistad o simplemente me dio la gana- y la cuenta sin falla se la dan a ellos.

Si vamos por un helado, dulce o café, siempre quieren cobrar el servicio a él: “deja que pague”.

Lo mismo con el vino, con la cerveza, con la carta: ¿Es momento de replantear el servicio?

Hace poco en un concurso lo vivimos: todos los sommeliers ofrecían la bebida a los caballeros: a las mujeres no se les tomaba en cuenta más allá del elemento decorativo del cuadro. ¿Por?

Esto sería una especie de llamado al mundo restaurantero y por ende a todos los que participamos de él (o sea, los comensales) a plantear una alternativa: ¿la equidad que se busca en derechos, también debería aplicar en la mesa?

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