Que NO es una cata.

Vamos a revisar qué no es para entender lo que sí es una cata.
Si vamos a un evento que se le conoce como “cata”, ¿qué no debemos hacer?
1. La excusa de la borrachera.
Realmente, ir a una cata no es para irse a emborrachar; muchas personas agarran el vino como una “razón” para hacer eso, pese a que no es lo conveniente.

 
2. Una clase privada.
Si, el sommelier va a explicar, a dar información; pero ha pasado que hay quienes lo agarran de excusa para todas sus preguntas de vino y no dejan que el evento avance. Lo que recomendamos es guardar esas dudas al final y no “entorpecer” la cata con una duda de un evento que les quedó de manera anterior y que un amigo de un vecino les dijo que estaba mal el sommelier de esa ocasión.

 
3. La eterna sobremesa.
Es común que la cata ya terminó, el lugar incluso está cerrando y no piden nada. No es que acabe la cata y salgan corriendo, pero tampoco que ya es hora de cerrar y siguen ahí, haciendo sobremesa del vino y más de una hora están con la misma copa que ya no tiene. Entendamos que también los lugares donde se suelen hacer las catas (salvo ciertas excepciones), son para consumir y estar ahí es válido, pero no por más de 20 o 30 minutos de terminada la cata si no ordenamos algo.

 
4. El regalo del vino.
También es común ver quienes van a una cata y esperan todo el vino: que se rebose la botella. Ir a una cata, dependiendo si hay maridaje o no, es para probar y conocer el vino: cada una de sus características serán degustadas, no es para que les sirvan más y más vino. Claro que deben darles lo suficiente para que lo conozcan, pero ello no significa que sea una botella por persona.

 
5. ¿Propina o no propina?
Depende de si ya viene incluida y el servicio dado. Cada evento suele tener un costo entre $350.00 y $1,100.00 por lo cual, podría ser bueno dejar cerca del 10%.

 
6. La cita de dos.
Están enamorados y van a una cata. ¡Perfecto! Pero no es una cena privada (a menos que así lo hayan pagado); algunos románticos van y demuestran su amor mientras el sommelier trata de hablar y se vuelve un momento incómodo en el evento. Sí, se valen los besos, los arrumacos y agarrar la mano; pero eso de hacerlo una cena íntima frente a la comunidad se vuelve un tanto incómodo para los acompañantes.

 
7. La de amigos.
Algo similar a la anterior. No se trata de estar rígidos mientras la cata, pero tampoco es justo para los demás estar entre las risas a gritos que luego se dan. O mínimo cuenten el chiste para todos.

 

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