¿Qué vino le toca a mamá?

Para cada ocasión hay un vino que va mejor; en este caso te damos las sugerencias para mamá y las peripecias que le hacemos vivir:

Si la vas a hacer enojar.

Chardonnay. Nada que un Chardonnay no lo solucione. Sabes que va a haber pelea; toda la semana “te la has vivido en la calle como un vago”, como sabes que te va a decir cuando le digas que este fin, tampoco llegas a la casa. Que reprobaste otra vez en la maestría, la Universidad o puede que pierdas el trabajo por quedarte dormido… ¿qué puedes hacer? Llegar con las copas desenvainadas y una botella de chardonnay.

Si ya la hiciste enojar.

Ni como poner las manos: se dio cuenta de todo y ya no hay manera de volver atrás: la chancla ya va a volar. Corre, compra un tempranillo: va con la fuerza de su enojo (para que no le hagas un maridaje de contraste entre la bilis y el vino).

Si le vas a dar una buena noticia.

¡Champaña! O un espumoso. Vas a ir con la gran noticia: una maestría, un nieto, la boda. ¡Lo que gustes darle de gran noticia! Es momento de festejar.

Si tu hermano la va a hacer enojar (y lo vas a ayudar).

Te llamó tu hermano y te comentó como quemó la cocina. Piensas rápido y vas por un chenin blanc para compartirlo…

¡Mamá! Tus hijos están aquí con una copa de chenin blanc; ignora que reprobó otra vez el semestre…

Si necesitan platicar.

Es un momento entre ambos: van a hacer esa plática que tal vez nunca se atrevieron a tener. Ve abriendo una botella de merlot y prepara todo para dar ese gran paso que deben comentar. Dejen todo lo malo atrás y sólo vean hacia delante con una buena copa de merlot.

Si vas a pedirle algo.

El coche, dinero, regresar a casa… lo que vayas a pedir, que esté acompañado de un “pero traje vino”; no olvides que sea algo del nivel de la noticia: si es algo muy grave, empieza con un cabernet sauvignon. Si no hay porque alarmarse, no está de más un verdejo.

Si necesitas ese consejo.

Estas viendo si cambias de trabajo, tal vez casarte o en un mal caso, el divorcio; puede que quieras saber a donde moverte y sólo quieres hablar con ella porque… ¿con quién más lo harías en estas alturas de la vida? Recomendamos llegar a la plática con un nebbiolo y abrir esa copa entre ambos.

–Aunque casi todas las pláticas maternas inician con un “¡que genial!” de tu parte y ella las termina con un “¿Cuál genial, desvergonzado?”-.

Para recordarla.

Su vino favorito. Ella ya no está a tu lado y las razones pueden ser muchas: la distancia –de un país a otro, de un Estado a otro-, las presiones diarias no te han permitido ese reencuentro (nada quita que puedas hacer una llamada y lo sabes); o simplemente no está a tu lado. Recuérdala con su vino favorito. Esto no implica que no puedas hablar con ella, sabes lo que te respondería.

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